A mí me apetece más
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Aunque la queja de falta de deseo es mucho más común, muchas personas se quejan de una libido “demasiado alta”. Esto lleva a problemas con su pareja que puede llegar a evitar cualquier contacto íntimo, y a la consecuente sensación de ser rechazad@ y disminución de autoestima.
Así, el problema no es en realidad individual, sino que viene de la diferencia con el nivel de deseo de la pareja y esta discrepancia varia con el tiempo Cuando comenzamos una relación este problema no existe. El ritmo sexual es muy alto, se tienen relaciones sexuales en todo momento y lugar. Es perfectamente lógico que esta trepidante actividad disminuya con el tiempo, cuando pasa la novedad. Esto no significa que la relación pierda calidad, de hecho coincide con un mayor conocimiento y complicidad entre los miembros de la pareja que se traduce en mayor satisfacción. Se puede decir que el sexo pierde cantidad para ganar en calidad.
Estas diferencias no siempre responden al estereotipo de que al hombre siempre le apetece el sexo y al “dolor de cabeza” de las mujeres. Este mito hace que sean ellas las que se preocupan más cuando perciben que tienen más libido que su pareja masculina. Pueden pensar que si a ellos no les apetece es que algo más profundo y grave está ocurriendo en la relación, y no tiene porque ser así.
Pero, ¿Qué podemos hacer para solventar las diferencias en el deseo sexual? Para empezar, aceptar que somos individuos distintos; no sentirnos culpables ni culpar a nuestra pareja por tener una libido mayor o menor. Además, si te apetece sexo mucho más que a tu chic@ hay algunos consejos que nos pueden ayudar:
- Plantea a tu pareja el problema y descubre si es posible que su deseo sea el que está más bajo de lo normal y qué puede causarlo.
- Mastúrbate. Olvídate de prejuicios sobre la masturbación cuando se tiene pareja y disfruta del sexo en solitario.
- No presiones. Insistir puede tener el efecto contrario. Deja que sea él/ella quién se acerque a ti cuando esté dispuest@.
- Ábrete a cambiar tus relaciones sexuales. Quizá a tu pareja no le apetezca la penetración, por ejemplo, o no tenga ganas de relaciones genitales en general. A lo mejor es el momento de cambiar la rutina en la cama; cambiar el lugar, las posturas o incluso atreverse a tener sexo sin involucrar los genitales.
- Evita sobre-estimularte. Prescinde de estímulos que puedan aumentar aún más tu deseo sexual, como literatura o cine erótico, también procura no fantasear demasiado
Las discrepancias de deseo en las parejas son muy habituales, no tienen por qué responder a las diferencias de sexo (las parejas homosexuales también las sufren) y, aunque pueden ser limadas con estos ejercicios, debemos admitir que no todas las personas le dan la misma importancia al sexo en su vida, lo disfrutan igual o simplemente les apetece. Muchas personas pueden llevar mal el tener una libido tan distinta a la de su chic@ y otras pueden asumirlo sin esfuerzo.
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