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La carretilla tailandesa

¡La gimnasia puede ser necesaria para la salud, pero la gimnasia sexual es imprescindible! Elige el salto del tigre ante el salto de longitud, olvídate de la voltereta y empieza ya a intentar una posición del Kamasutra más compleja, la carretilla tailandesa. Cuando se une la flexibilidad a la agilidad, la ligereza a la resistencia, el equilibrio a la concentración. Todo esto da una posición inolvidable.

La carretilla tailandesa
© Alejandro Rodriguez

La carretilla existe ya en las posiciones del Kamasutra. Pero ahora, los amantes valientes tienen otro desafío, la carretilla tailandesa, una posición sexual absorbente, extenuante pero muy excitante.

Para empezar, el hombre se levanta cerca de la cama y la mujer se queda sentada al borde. Él, de espaldas, la sujeta por las caderas con todas sus fuerzas hasta llegar a la altura de su cintura. Ella se sujeta con los brazos extendidos sobre la cama. Para estar más cómoda, debe poner sus pies sobre los hombros de su amante. Ella no lo ve pero él puede contemplar todo el cuerpo de su mujer. Para penetrarla, necesitará doblar un poco las piernas hasta que su pene está frente a la vagina. En esta compleja postura, es menester que ella use toda su fuerza para guardar su frágil equilibrio.

Tarea del hombre será poner en marcha todo su vigor. Los movimientos rápidos y excitantes de su pene sobre las mucosas vaginales son sencillos, pero el peso de su pareja es muy difícil de soportar. Por el contrario, la fuerza de la penetración y la estimulación del clítoris hacen estremecerse a la mujer. Si los amantes son valientes, pueden seguir hasta el orgasmo, sobre todo si ejecutan apropiadamente la posición.
Pero aun así, la concentración que exige el equilibrio precario mantenido por los amantes los puede forzar a abandonar la carretilla tailandesa. Se pueden consolar con una simple pero cautivante posición del perro, si el hombre deja a la mujer ponerse a cuatro patas sobre el suelo.

Un gimnasta necesita mucha fuerza para hacer el pino o agarrarse a las manos. La carretilla tailandesa pide todavía más que sólo esfuerzos. Equilibrio, ánimo y concentración son las tres claves para encontrar el placer supremo. Los amantes tendrán que dar pruebas de sus aptitudes para enseñarse el uno al otro lo que pueden hacer por amor, incluso durante algunos minutos.

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