Inicio  
  
   La escuadra
Buscar

Servicios
  • Dieta LeDiet
  • Listas de boda
Kamasutra
 
Tu nombre:
Tu e-mail*:
Nombre del destinatario:
E-mail del destinatario*:
Mensaje:
*Campo obligatorio
Se ha enviado un mensaje a tu amigo.

La escuadra

El cine ha popularizado algunas posiciones sexuales en escenas antológicas. La escuadra es una de ellas, vista en “El cartero siempre llama dos veces”. Su fama es merecida porque pocas posiciones ofrecen una posibilidad de movimientos total y un placer así de profundo.

La escuadra
© Alejandro Rodriguez

¿Quién no ha visto la famosa escena? En “El cartero siempre llama dos veces”, Jack Nicholson y Jessica Lange no se pueden resistir a un arrebato de deseo sobre la mesa de la cocina. No hay que dudar en imitar a los dos protagonistas (sin tener que redecorar las paredes con harina) y practicar a placer la posición de la escuadra.

Opuestamente a la película, es esencial dar toda su importancia a los preliminares, en vertical preferentemente. Ella se sitúa de pie contra una mesa y muestra su sexo a su pareja. El hombre, arrodillado, lo explora con su lengua y su boca. La excitación resultante permitirá a la mujer abandonarse totalmente echándose sobre la mesa… Él podrá entonces elevarse y acariciar el cuerpo de su amada, alzando sus piernas con sus fuertes manos. En esta posición, la pelvis de la mujer sobresale de la mesa, favoreciendo el acceso a su vagina. El hombre sujeta las caderas de su compañera o se agarra firmemente a la tabla de la mesa para así penetrarla.

Todo el placer reside en la sencillez del movimiento: el hombre, de pie, tiene la posibilidad de elegir el ritmo de sus vaivenes. Además, la perspectiva sobre el sexo ofrecido de su pareja es muy excitante, así como la vista de la mujer abandonándose más y más a las acometidas repetidas.

El hombre dirige el movimiento, la mujer se centra enteramente en su placer. Puede elegir, dependiendo de su excitación, poner las piernas sobre los hombros de él o tirar hacia sí de sus rodillas. En este caso, la penetración es mucho más profunda, aportando un placer especialmente intenso.

Si ella echa en falta el control de los movimientos, puede aprisionar el hombre entre sus piernas. En esta “cárcel”, el hombre tendrá que seguir el ritmo que ella le indique y aprecia.

Los más valientes enlazarán la posición de la escuadra con del collar de Venus, variante mas física…

Louis Asana

Más información sobre este tema:


Rexona
Newsletter

ciao