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Cuando el sexo es un problema

¿Por qué el sexo deja de ser una satisfacción para convertirse en un problema? ¿Qué ha ocurrido para que aquellos momentos maravillosos hayan dado lugar a tensión, desgana, reproches o vergüenza?

Cuando el sexo es un problema
© Jupiter

Es imposible dar una respuesta rápida y sencilla, porque, como iremos viendo a lo largo del libro, en las disfunciones sexuales suelen converger multitud de factores, desde los puramente fisiológicos hasta los de tipo psicológico, social o de educación.
Antes de detallar cuáles son las disfunciones propias de cada sexo y sus respectivas soluciones, intentemos responder a la pregunta: ¿Por qué el sexo no funciona?

El ciclo sexual

En primer lugar, veamos en qué consiste eso que hemos llamado de manera tan genérica «sexo». Intentar definirlo sería una tarea de enormes proporciones, porque en el sexo influyen factores sociales, culturales, históricos... El sexo que practican los aborígenes de una tribu centroafricana, por ejemplo, no tiene nada que ver con el que practica un esquimal o un ciudadano de Helsinki. Pero sí nos podemos ceñir al aspecto físico de la cuestión, algo común a todos los seres humanos: la respuesta al estímulo sexual y, en términos globales, las fases del ciclo sexual.

Fases del ciclo sexual

- La excitación: tanto el hombre como la mujer responden de forma similar a la fase de excitación o estímulo. En el hombre, la primera señal de excitación sexual es la erección. En la mujer, la vagina, los labios menores y el clítoris se hinchan.
Se ha afirmado que el clítoris es la contrapartida femenina del pene: contiene tejido eréctil y tiene muchas terminaciones nerviosas, y también entra en erección debido a la dilatación de los vasos sanguíneos. Como veremos más adelante, las caricias del clítoris durante el juego amoroso son una fuente muy importante de excitación sexual para la mujer.

- La lubricación: las secreciones de la uretra masculina, de las vesículas seminales y de la próstata, combinadas con los espermatozoides, forman el semen. En la mujer, no hay glándulas productoras de mucosidad en las paredes vaginales, las pequeñas glándulas de la entrada de la vagina y de la uretra contribuyen a la lubricación.

- El orgasmo: en esta fase aparecen las grandes diferencias entre el hombre y la mujer.
En el hombre, el orgasmo consiste en la eyaculación (la emisión del semen), debido a las contracciones de la próstata, de las glándulas seminales y de los conductos deferentes. El músculo interno entre la uretra y la vejiga se cierra, lo cual evita que se mezclen la orina y el semen. En las mujeres, la contracción de los músculos vaginal y anal se produce en la fase del orgasmo, acompañado de un rápido aumento de la frecuencia cardíaca, de la respiración y la sudoración.

- En la resolución, posterior al orgasmo, el coito es imposible para el hombre, aunque la mujer no parece atravesar esta fase de resolución, al menos físicamente.

Lógicamente, cabe pensar que ninguna de estas fases tendría lugar sin un momento inicial de deseo: lo que la persona piensa y siente desempeña un papel esencial en la respuesta sexual. De hecho, la actividad mental es a veces suficiente como para iniciar el estímulo e incluso alcanzar el orgasmo.

Publicado el 12/02/2010Comentar

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