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¿Cómo recuperar el apetito sexual?

En primer lugar, lo más conveniente es que intentes identificar la procedencia de esa pérdida de deseo. ¿Por qué crees que se ha producido, qué factores han intervenido, qué circunstancias has vivido últimamente para perder poco a poco el apetito sexual?

Recuperar el apetito sexual
© Thinkstock

Si eres capaz de concretar la causa, tendrás medio camino recorrido: puede que tu pareja no atraviese un buen momento, por ejemplo, para lo cual es probable que necesites la ayuda de un psicólogo.
Pero está claro que no siempre es fácil identificar las causas. Para ayudarte a hacerlo, te recomendamos que lleves a cabo los ejercicios explicados en el capítulo referente a la anorgasmia sobre el conocimiento y la exploración de tu cuerpo.
Te ayudará a entender los aspectos que inhiben tu deseo, porque identificarás cualquier emoción negativa asociada a tu cuerpo.
También es conveniente que repases detalladamente tu historia sexual y el papel que el sexo juega en tu vida actual.
Para concretar qué es lo que te impide desarrollar plenamente tu sexualidad, nada como dar rienda suelta a las fantasías eróticas, algo mucho más importante de lo que creemos: cierra los ojos e intenta visualizar una fantasía en la cual tengas un intenso deseo sexual. ¿Te asusta esa fantasía? ¿Qué es lo que te da miedo? ¿Por qué razón? Pregúntate qué puede tener de malo o de arriesgado. El objetivo es que entres en contacto con las emociones negativas que inhiben tu deseo sexual: miedo, ansiedad, vergüenza, etc.

Buscando los desencadenantes

Muchos de nuestros impulsos biológicos funcionan a base de estímulos externos: por ejemplo, existen ocasiones en las que no nos damos cuenta de que tenemos hambre hasta que olemos o vemos un plato apetitoso. La apetencia sexual también suele funcionar así: hace falta un desencadenante en la vida real para ser conscientes de nuestras necesidades sexuales.
Puedes buscar estos desencadenantes en las películas románticas o eróticas, en tus propias fantasías, en libros, fotografías... De hecho, es posible desencadenar el proceso sexual de manera consciente, como quien lleva a cabo una tarea diaria.
El abanico de posibilidades es realmente amplio: lee un libro o una revista de contenido erótico, echa un vistazo (sin complejos, de manera totalmente desinhibida) a alguna película erótica, o pon por escrito alguna de tus fantasías sexuales.
También puedes llevar a cabo alguna actividad física que implique contacto con tu propio cuerpo, como tomar el sol, bailar o hacer footing.
Eleva el nivel de afecto con tu compañero: en este caso, se trataría, en primer lugar, de un placer más sensual que sexual, ya sabes, besos y caricias suaves, sentaros muy juntos cuando veis la televisión, caminar por la calle agarrados de la mano, etc. Si en alguna ocasión has llegado a experimentar orgasmos (en cuyo caso hablaríamos de una pérdida de deseo secundaria), poco a poco irás recuperando el buen tono sexual. Eso sí, sé paciente, no esperes un milagro de la noche a la mañana, es algo que tarda un cierto tiempo en manifestarse.

La focalización sensorial

A veces, la pérdida de deseo se produce porque la mujer no es estimulada de manera correcta. Suele fallar el momento, el lugar y la manera de hacerlo, pero los ejercicios de focalización sensorial que ya hemos visto anteriormente pueden ser muy útiles también en este caso. Veamos cómo: En primer lugar, la pareja debe intentar renunciar a practicar el coito o alcanzar el orgasmo en las primeras sesiones. Se trata, una vez más, de ser pacientes e invertir tiempo y placer en los preliminares.
La mujer debe ser la primera en acariciar a su pareja por todo el cuerpo, y después abandonarse a sus propias sensaciones al ser acariciada por él, pero evitando siempre la zona genital en estas primeras sesiones.
Transcurridos unos días, cuando ella comience a experimentar las sensaciones eróticas, ya se podrán incluir los genitales en las caricias, pero sin que la estimulación pretenda conducirla al orgasmo. La mujer debe indicar a su compañero cómo le agrada más la estimulación. Es importante que evitéis la precipitación y la brusquedad. Esta experiencia, libre de exigencias de rendimiento sexual, suele resultar muy estimulante para ambos. Pero debería ser la mujer quien decida si ha llegado el momento de intentar practicar el coito.
Al principio, tus movimientos deben estar orientados exclusivamente a descubrir cómo te resultan más placenteros, y tu atención debe estar centrada en tus sensaciones vaginales.
Una de las ventajas de este método es que elimina cualquier tipo de exigencias, así que no te sientas obligada a responder sexualmente si realmente no te apetece. Debes hacer lo que te apetezca, disfrutando de tu propio cuerpo.
Si el sexo se convierte en una demostración de amor, te sentirás segura, importante y amada, no sólo utilizada, por eso es importante que tu compañero afronte estos ejercicios de estimulación con el objetivo de darte placer a ti, y no de prepararte para que respondas a su erección, por ejemplo.

Una dieta adecuada

Uno de los mayores enemigos de la sexualidad es la obesidad. No es una idea gratuita, sino demostrada científicamente: de la misma manera, también está contrastado que una dieta equilibrada y saludable ayuda a mantener unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias. Así que ya sabes, apúntate al modelo de la dieta mediterránea: abundancia de ensaladas, frutas y verduras, alimentos frescos, aceite de oliva, mayor presencia de pescados en detrimento de las carnes, etc.
Recuerda que no conviene abusar de los productos azucarados (en nuestras cocinas hay muchos más productos que contienen el nocivo azucar blanco refinado de lo que creemos) o de la bollería industrial ni de las bebidas gaseosas, reduce el consumo de café, evita el tabaco y haz ejercicio.

Una nueva cita

¿Has repasado ya las posibles causas de que tu deseo sexual esté tan escondido? ¿Estás aburrida, molesta con él? ¿Te sientes cómoda con tu cuerpo y con el de tu pareja? Sea cual sea la respuesta, recuperar los momentos perdidos, los que dieron lugar a aquel intenso erotismo, es una excelente manera de volver a disfrutar del sexo. Para ello, nada mejor que organizar una cita, tú y él a solas.
Salid juntos, cenad en un sitio tranquilo y aprended detalles el uno del otro. Es probable que hayan pasado varios años desde que os conocisteis, ni él es el mismo ni tú la misma persona. Olvidáos de los niños, el trabajo o la casa. Hazle saber lo que quieres compartir con él, háblale de los deseos de tu vida amorosa y, por qué no, comparte tus fantasías con él.
También podéis probar a escribiros mutuamente una lista de diez o quince maneras de sentirte querido/a.
Compartidlas en los días sucesivos, aplicando una idea cada día, por ejemplo, y el apetito sexual volverá a aparecer como por arte de magia.

Haz deporte

Aunque la actividad física parece ser el contrapunto a la relajación y el descanso, mantener el cuerpo en
movimiento libera tensiones y activa la circulación.
Después de un poco de ejercicio y una buena ducha tu cuerpo estará receptivo a toda clase de estímulos placenteros y el encuentro sexual surgirá de forma natural.
Una actividad aeróbica regular, como la natación o pasear en bicicleta, aumentará tu resistencia cardiovascular, lo que indudablemente se traducirá en una mayor fortaleza en el ejercicio sexual.
Además, este tipo de ejercicios aumentan la circulación de la sangre, lo que supone una mayor lubricación vaginal.
Un estudio llevado a cabo por la terapeuta sexual estadounidense Linda de Villers demostró científicamente la relación entre el deporte y el sexo: estudió a más de ocho mil mujeres de edades comprendidas entre los 18 y los 45, y después de llevar a cabo un intenso programa de ejercicios, un 40 por ciento de las encuestadas notó una excitación sexual más intensa y un 30 por ciento tenía relaciones con más frecuencia que antes del experimento.
El ejercicio físico hace que el cuerpo libere testosterona, la hormona que aumenta el apetito sexual, tanto en los hombres como en las mujeres. También se liberan endorfinas, sustancias químicas del cerebro que incrementan la sensación de bienestar.
Por si fuera poco, no olvides que tener unos músculos en forma puede ser importante para desarrollar una relación sexual plenamente satisfactoria: tener más fuerza en los muslos y en la pelvis puede permitirte quedarte más tiempo en una posición o probar posturas más originales y excitantes.

Los parches de testosterona

Ya hemos visto que debido al proceso natural de envejecimiento, el cuerpo de la mujer sufre un notable descenso de testosterona, hasta en un 50 por ciento.
Según un estudio, el 36 por ciento de las mujeres menopáusicas presenta una pérdida de deseo sexual que puede ser calificada como anafrodisia.
Pero el descenso de la testosterona también provoca una pérdida de energía vital, dolores de cabeza y aumenta el riesgo de desarrollar trastornos depresivos y baja autoestima. Cuando se dan estos síntomas puede ser recomendable la administración de testosterona, que puede administrarse en pastillas. Estos últimos, sin embargo, son la forma de administración más extendida.
Los parches presentan la ventaja de que permiten liberar al hígado de la sobrecarga que representan las píldoras y las inyecciones, además de que son mejor tolerados y provocan menos efectos secundarios.
Las estadísticas demuestran que se produce una mejoria en el 30 por ciento en los casos en los que se han aplicado este tipo de parches.
Los parches no son más que una terapia de reemplazo de hormonas para intentar restablecer el equilibrio natural. Por eso es importante no sobrepasar ese punto de equilibrio, ya que puede dispararse la tasa de colesterol, por ejemplo.
Los mayores defensores de los parches de testosterona los comparan ya con la Viagra masculina. Como hemos visto, el deseo sexual puede depender de muchos factores, y en muchas ocasiones, las hormonas no tienen nada que ver, pero en los últimos años los parches se han desarrollado enormemente.
En la Escuela Médica Robert Wood Johnson de Nueva Jersey se probaron los efectos del parche en 549 mujeres con menopausia natural que se quejaban de haber sufrido una disminución de la libido. La edad media de las participantes era de 54 años. Durante seis meses, las mujeres llevaron el apósito hormonal o un placebo. En ese tiempo, todas recopilaron datos sobre sus relaciones sexuales y rellenaron cuestionarios sobre sus sentimientos. Las mujeres que habían llevado el parche de testosterona mejoraron claramente en comparación con las otras participantes, según indican los resultados del trabajo. De hecho, sus actividades sexuales se multiplicaron por cuatro, mientras que las mujeres que recibieron placebo sólo tuvieron una relación más de las que solían mantener.
Las mujeres que probaron el parche dijeron que, además de la actividad sexual, notaron también un incremento en los episodios de excitación y de placer.
Fueron capaces de llegar al orgasmo en un mayor número de ocasiones, experimentaron más excitación y demostraron tener una mejor imagen de sí mismas.
Entre los efectos secundarios que suele presentar este tipo de parche podemos destacar el exceso de vello facial o la irritación de la zona en la que se pega, entre otros efectos que sólo un médico puede evaluar, por lo que se recomienda consultar con el facultativo sobre la idoneidad de este tipo de tratamiento que aún está en fase de experimentacion.

La importancia de la masturbación

Conocer tu propio cuerpo y sus reacciones es básico para redescubrir el placer que te puede proporcionar. La masturbación es el mejor medio para descubrir los estímulos físicos y psíquicos que hacen despertar el deseo y sus respuestas sexuales. Además, muchas veces la desilusión por el sexo se debe a la incapacidad de llegar al orgasmo en el coito. Con la masturbación se investigan las mejores formas de llegar al clímax, incluso de conseguir orgasmos múltiples, ya que la mayoría de las mujeres alcanza con facilidad el orgasmo durante la autocomplacencia.
Si aprendes a conocer qué es lo que desencadena esta explosión, será mucho más fácil que se lo transmitas a tu pareja. Así lograréis revivir el gusto por las relaciones sexuales.

¿Sabías que…?

Las sensaciones que pueden procurarnos nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto) son verdaderos afrodisíacos que aumentan nuestro placer sensual y sexual. ¡No los desaproveches!
Un reciente estudio llevado a cabo en Alemania demostró que el deporte constituye un estímulo para el sexo.
Como término medio, los hombres deportistas desean tener relaciones sexuales casi seis veces por semana, y las mujeres deportistas, 4,6. En cambio, estas cifras bajan si hablamos de personas que no practican ningún deporte: 4,6 en los hombres y 3,6 en las mujeres.

A pesar de que las parejas son sexualmente más activas durante la noche y que la mayoría de la gente hace el amor durante esa parte del día, está comprobado que los niveles de estrógeno y de testosterona en la mujer son mucho más altos al amanecer.

Las feromonas: Los aromas entran por la nariz y llegan al cerebro a través de las células del sistema olfativo, se supone que las ferormonas podrían funcionar de una manera similar.

El jardín perfumado, antiguo libro indio, cuenta que un hombre «era capaz de mantenerse en continua erección durante 30 días» porque comía cebolla en grandes cantidades.

En el Kamasutra se asegura que comer «muchos huevos fritos en manteca y luego sumergirlos en miel hará que el miembro permanezca duro durante toda la noche».

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12/02/2010

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